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BLOG

06.09.2020

LO QUE SÍ TENEMOS

Hay bendiciones que nunca se acaban…

 

Es una época en la hemos frenado en muchos sentidos, y recién estamos retomando algunos asuntos de la vida cotidiana y la nueva normalidad.

 

Podríamos enfocarnos en lo que no tenemos, en lo que perdimos, en lo que ya no es. Pero esto nos desgastará. Cuando leemos el Salmo 23 (completo) nos damos cuenta que hay una pequeña frase que dice mucho. Salmo 23:5 "Mi copa está rebosando".

 

Max Lucado en su libro Aligere su equipaje nos hace el reto a enfocarnos en lo que no se acaba. ¿Cómo qué? La gracia y el perdón de Dios. El gozo de Dios, a pesar de las dificultades. Su misericordia para nosotros es nueva cada día. No hay error tan grande que Él no pueda perdonar y restaurarnos. Su bondad no tiene límites, aún cuando no comprendemos las circunstancias. Él está allí. Antes de darle lo que deseaba, le dio lo que necesitaba.

Entonces ¿Qué podemos hacer mientras tanto?

  1. Crecer. LO QUE NECESITAMOS. En este tiempo lo que podemos hacer es CRECER en el área que sea necesario. Eso requerirá que apartemos tiempo para leer, aprender nuevas destrezas, emprender nuevos proyectos, retomar metas antiguas. Adaptarnos, esto también lleva tiempo. Para algunos es más fácil que para otro.
  2. Agradecer. VER Y DISFRUTAR LO QUE SÍ TENEMOS. Aún en medio de los cambios. Lo que sí tenemos en nuestra copa: gozo, gracia, misericordia, perdón y más. La familia, un techo, comida, armonía, salud física, mental y emocional. Nuestro trabajo, estudios, negocio, nuevos proyectos, etc.
    Todo cambia, pero siempre podemos regresar a Dios, a nuestra confianza en Él. Es nuestra ancla, nuestro centro. Allí podemos ubicarnos, seguir su guianza para partir de un lugar seguro.

EN CONCLUSIÓN:

Entrenemos nuestra alma, mente y todo ser para confiar en nuestra fe y no en nuestros sentimientos. A veces las emociones nos llevan a pensar lo que no nos conviene. Estoy de acuerdo en sentir lo que tengamos que sentir en su momento: enojo, tristeza, alegría, frustración, ira, etc. Es parte de ser humanos. Pero las emociones fluctúan, la perspectiva se puede distorsionar. Podemos dejarnos influenciar por lo que otros dicen, lo que soñamos, pensamos, o creemos según nuestro estado de ánimo.
Todo es muy cambiante. La verdad de Dios no. Él está con nosotros en los buenos tiempos y en las tormentas. Su amor no disminuye. Eso basta para que nuestra copa esté rebosando. Para tomar fuerzas y seguir adelante.

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